Investigar la historia de tu familia consiste en descubrir quiénes fueron tus antepasados: cómo se llamaban, de dónde eran, a qué se dedicaban y cómo vivieron. Es un trabajo de detective que se puede empezar hoy mismo, sin pagar nada y sin salir de casa, porque las primeras pistas están en tu propia familia.
Esta guía te lleva del recuerdo al documento: primero, lo que saben y guardan los tuyos; después, los archivos y registros donde buscar; y, por último, cómo ordenar lo que encuentres hasta formar tu árbol familiar.
Si lo que quieres no es investigar sino escribir la vida de un familiar concreto (por ejemplo, la de tu madre o la de tu abuelo), tienes otra guía pensada para eso: cómo escribir la historia de un familiar. Ambas se complementan, pero esta se centra en descubrir datos, no en redactar.
Índice
Primeros pasos para investigar tus antepasados
Antes de abrir ningún archivo, conviene hacer tres cosas. Te ahorrarán semanas de búsqueda:
- Anota lo que ya sabes. Empieza por ti y ve hacia atrás: tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos. Con cada persona, apunta nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, matrimonio y fallecimiento, aunque sean aproximados. Marca con un interrogante lo que dudes.
- Habla con el familiar de más edad. Es la fuente más valiosa y la que antes se pierde.
- Reúne los documentos de casa. Muchas veces la pista que buscas está en un cajón.
La regla de oro de la genealogía es avanzar siempre de lo conocido a lo desconocido: de ti hacia atrás, generación a generación, sin saltarte ninguna.
Habla primero con los mayores: lo que no está en ningún archivo
Los archivos guardan fechas y nombres; los mayores guardan lo demás: apodos, oficios, de dónde venía la familia, por qué se mudaron, quién se casó con quién y qué se contaba de los antepasados que ya no están. Y, sobre todo, te dicen dónde buscar: el nombre del pueblo, la parroquia donde se bautizaron o el apellido de soltera de una abuela.
Para la investigación, estas son las preguntas más útiles: ¿cómo se llamaban tus padres y tus abuelos, con sus dos apellidos? ¿En qué pueblos o barrios vivieron? ¿A qué se dedicaban? ¿Hubo hermanos de los que casi no se habla? ¿Quedan cartas, fotografías o papeles de familia? Anótalas y pregunta siempre quién más puede saberlo.
Si quieres cuidar la conversación en sí (cómo plantear las sesiones, qué hacer si la persona se cansa o prefiere no hablar de algo), lo explicamos con detalle en la guía de escribir la historia de un familiar.
🎁 Guía gratuita: 50 preguntas para hacer a tus padres y guardar sus recuerdos antes de que se olviden.Descargar la guía gratis
Reúne lo que ya hay en casa: fotos, cartas y documentos
Antes de ir a un archivo, rebusca en casa y en la de tus familiares. Estos son los papeles que más datos suelen aportar:
- Libros de familia y certificados de nacimiento, matrimonio y defunción.
- Documentos de identidad antiguos, cartillas militares, cartillas de la Seguridad Social y carnés de trabajo.
- Cartas, postales y tarjetas, con direcciones, nombres y fechas.
- Fotografías: mira siempre el reverso, donde a veces alguien anotó nombres, lugar y año.
- Recordatorios de comuniones, bodas y funerales, esquelas y recortes de prensa.
- Escrituras, testamentos y otros papeles de propiedades.
Fotografía o escanea todo antes de seguir, y anota de quién es cada documento y dónde lo encontraste. Si tienes las fotos desordenadas, aquí tienes cómo organizar y conservar las fotos de familia.
Dónde buscar documentos de tus antepasados
Con los nombres, los lugares y las fechas aproximadas que has reunido, ya puedes buscar en registros y archivos. Estos son los principales en España. Comprueba siempre las condiciones de acceso y las tarifas actuales de cada uno, porque cambian.
El Registro Civil
Recoge los nacimientos, matrimonios y defunciones inscritos desde que se creó, en 1871. Puedes solicitar certificados de las personas con las que tienes relación o interés legítimo, ya sea por vía electrónica o en la oficina. Para antepasados anteriores a esa fecha hay que acudir a los archivos de la Iglesia.
Archivos parroquiales y diocesanos
Antes de 1871, la Iglesia llevaba el registro de bautismos, matrimonios y defunciones, y en muchos lugares conserva libros de siglos anteriores. Se consultan en la propia parroquia o en el archivo diocesano de la zona. Algunos están ya digitalizados, y otros solo se pueden consultar en persona o por solicitud.
Archivos históricos y el portal PARES
El Portal de Archivos Españoles (PARES), del Ministerio de Cultura, permite buscar y, en muchos casos, ver gratis documentos de los archivos estatales. Además, hay archivos históricos provinciales y municipales, que guardan padrones, censos, registros de quintas, y protocolos notariales (testamentos, compraventas, dotes), de acceso público cuando son antiguos.
Plataformas de genealogía
FamilySearch es gratuita y ofrece registros parroquiales y civiles digitalizados, incluidos muchos españoles, con registro previo. Otras plataformas, como Ancestry o MyHeritage, son de pago, aunque suelen ofrecer pruebas gratuitas. Úsalas como pista, no como prueba: siempre que puedas, comprueba el dato en el documento original.
Cómo organizar los datos: de la lista de nombres al árbol familiar
Si no ordenas lo que encuentras, en pocas semanas tendrás un montón de datos sueltos. Este método es sencillo:
- Una ficha por persona. Con nombre completo, fechas y lugares de nacimiento, matrimonio y fallecimiento, padres, cónyuge e hijos, y ocupación.
- Anota la fuente de cada dato. De dónde sale (tal certificado, tal libro parroquial, tal conversación) y la fecha en que lo consultaste.
- Numera a las personas o usa un código para no confundir a los homónimos, que en las familias son muchos.
- Construye el árbol hacia atrás. Tú, tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos: una generación por fila. No pases a la siguiente hasta tener confirmada la anterior.
Puedes hacerlo en una hoja de cálculo, en un cuaderno o en un programa de genealogía, lo importante es mantener un solo sitio con todo y no repetir datos.
De los datos a las historias
Un árbol lleno de nombres y fechas es un buen punto de partida, pero no cuenta quiénes fueron. Cuando tengas a tus antepasados identificados, elige a uno (el que más curiosidad te despierte) y reúne todo lo que sepas de su vida: dónde vivió, qué hizo, qué se dijo de él o de ella. Con eso ya puedes empezar a escribir su historia, y la guía de escribir la historia de un familiar te acompaña paso a paso. Así, lo que investigas deja de ser una lista y se convierte en memoria familiar que se puede transmitir.
Errores habituales al investigar tus antepasados
- Fiarse de una sola fuente. Contrasta cada dato con al menos dos, sobre todo si viene de un árbol que otra persona ha publicado en internet.
- No anotar de dónde sale cada dato. A los pocos meses no sabrás qué es seguro y qué no.
- Ignorar las variantes de nombres y apellidos. La ortografía cambiaba según quien escribía, y los apodos y los diminutivos son frecuentes.
- Confundir a personas con el mismo nombre. En una misma familia hay Josés y Marías por todas partes: comprueba fechas, lugares y parentescos.
- Querer remontarte muy lejos sin tener bien lo cercano. Si hay un error en una generación, se arrastra a todas las anteriores.
- Compartir datos de personas vivas sin pensarlo. Antes de publicar un árbol con nombres, fechas y fotografías, pregunta a quienes aparecen.
🎁 Regalo gratuito
Antes de que se olviden sus historias
Una guía con 50 preguntas para conversar con tus padres y guardar sus recuerdos, ordenadas por etapas de su vida.
Descargar la guía gratisGratis · Para mayores de 18 años · Te pediremos tu correo en el siguiente paso.
Preguntas frecuentes sobre investigar la historia de tu familia
¿Se puede investigar la historia de la familia gratis?
En gran parte, sí. Hablar con los mayores, revisar los papeles de casa, consultar PARES o FamilySearch y acudir a muchos archivos municipales no cuesta nada. Pueden tener coste algunas copias y certificados, o los servicios de pago de las plataformas de genealogía.
¿Hasta qué año se puede remontar el árbol familiar?
Depende de la zona y de lo bien conservados que estén los libros. Con los registros parroquiales, en muchos casos se puede llegar hasta los siglos XVI o XVII, aunque lo habitual es detenerse antes, cuando se pierde el rastro de una línea.
¿Cómo sé si un dato de mi árbol es fiable?
Es fiable cuando lo respaldan documentos originales (una partida, un certificado, un registro) y, mejor aún, dos fuentes independientes. Un árbol publicado por otra persona o un recuerdo familiar son pistas, no pruebas.
¿Qué hago si los nombres y apellidos cambian de un documento a otro?
Es muy normal. Apunta todas las variantes, busca con ortografías alternativas y comprueba el parentesco con fechas y lugares. En España cada persona lleva dos apellidos, lo que ayuda a seguir una línea, pero no siempre se transcribieron igual.
Guarda lo que descubras en el Árbol Familiar de Mi Libro de Vida
Cuando tengas a tus antepasados identificados, el siguiente paso es no dejarlos en una hoja de cálculo perdida. El plan Legado Familiar de Mi Libro de Vida incluye un Árbol Familiar para organizar a la familia por generaciones, con sus fotografías y los recuerdos que se conserven de cada persona, y una línea del tiempo con los hitos de la familia.
Estamos terminando los últimos detalles para abrir las suscripciones. Si quieres que te avisemos, puedes apuntarte desde Planes y precios.
Empieza a construir la historia de tu familiar hoy
Cada día que pasa es un capítulo que se pierde. En solo 10 minutos tendrás tus primeras palabras escritas. Miles de recuerdos merecen algo más que quedarse solo en tu memoria.
Desde 14€ al año · Sin permanencia · Cancela cuando quieras
